Lactancia materna: Organizaciones de apoyo en Alemania

Algunas veces la lactancia materna no es fácil, es común que nos surjan dudas o necesitemos apoyo en algunos momentos por lo que he recogido en este post los datos de tres  organizaciones de apoyo a la lactancia que hay en Alemania.

BDL: Berufsverband Deutscher Laktationsberaterinnen IBCLC

La BDL (Berufsverband Deutscher Laktationsberaterinnen IBCLC) es la asociación profesional de asesoras internacionales de lactancia IBCLC en Alemania. IBCLC significa que la asesora tiene una calificación internacional en el campo de la lactancia, además de conocimientos de salud. La titulación se obtiene mediante un examen y una recertificación periódica. Las IBCLC son profesionales independientes sin influencia de grupos de interés comercial.

Está representada en toda Alemania y ofrece diferentes opciones de cuidados. El objetivo principal es promover la lactancia materna y apoyar a las mujeres que amamantan de manera efectiva, incluso en situaciones difíciles.

Berufsverband Deutscher Laktationsberaterinnen IBCLC
Tel. 0511.87 64 98 60
Fax 0511.87 64 98 68
Email: sekretariat@bdl- stillen.de
Web: www.bdl-stillen.de Seguir leyendo

Día 9 Calendario de Adviento 2017: MamiBB

MamiBB nació de la necesidad de Montse de entretener a su hija Olivia durante las tomas y así evitar que le tirase del pelo. Como no encontró ningún collar de lactancia que le convenciese del todo, decidió hacerse el suyo propio.

MamiBB es mucho más que un collar mordedor, es una forma de estrechar un bonito vínculo con tu bebé mientras amamantas o das el biberón, sirve para calmar el dolor de la salida de los primeros dientes, para jugar… sin dejar de ir guapa.

Las cuentas de los collares mordedor están hechas de silicona apta para su uso. Pueden lavarse incluso en el lavavajillas e incluso meterlo en la nevera para enfriarlo un poco y calmar las molestias de la dentición.

Seguir leyendo

Lactancia materna: La crisis de los tres meses

En el post de la semana pasada, te hablé sobre las crisis de lactancia (o crecimiento) por las que pasan los bebés. Si vas a ser mamá, estás amamantado o acabas de aterrizar en el blog  y todavía no lo has leído, ¡corre! hay información importante.

Como te adelanté el otro día, a los tres meses los bebés pasan por la crisis más larga y delicada de todas. Suele ser en esta crisis en la que se abandonan la mayoría de lactancias y te voy a contar por qué.

Sobre los tres meses (los niños no son un reloj y puede ser un poco antes o un poco después de cumplirlos) puede ser que notes unos cambios en la forma de mamar.

Si hasta ahora mamaba tan ricamente, tomándose todo el tiempo del mundo, se dormía al pecho… de repente mama agitado, dando tirones al pezón, arqueando la espalda, se suelta y llora enfadado… y tu no entiendes nada. ¿Le dolerá algo? Pero ves que no, que el resto del tiempo está bien.

También te das cuenta de que pide con menos frecuencia, hace tomas más cortas, se distrae con cualquier ruido y, si encima coincide que tiene revisión en el pediatra, compruebas que ¡ha engordado menos!. Además, te paras a pensar y caes en la cuenta de que notas el pecho blando, ya no sientes las subidas de leche y te preguntas: ¿No tendré suficiente leche?.

Y en este punto, después de varios días así, te entra una angustia que te tiene en estado de preocupación constante. Preguntas a unas y a otras, o no hace falta que preguntes, seguro hay quien directamente te dice: Ya no tienes leche o tu leche ya no le alimenta (entre otras tantas tonterías populares que rodean a la lactancia materna).

Lo cual te cuadra bastante con el comportamiento del niño y, si no estás informada, aquí es cuando se puede ir al traste la lactancia. Muchas mamás comienzan a introducir el biberón de leche de fórmula para complementar las tomas, pero ¡ojo! que lo hacen con toda su buena intención y amor por su bebé, pero lo que se consigue es que el bebé estimule menos y por lo tanto, el pecho produzca menos leche.

Recuerda: A más succión, más producción.

Todos estos cambios tienen una explicación, no ocurren porqué sí. A los tres meses, los bebés ya son expertos teteadores, en muy poco rato han logrado extraer toda la cantidad de leche que necesitan. Seguir leyendo

Lactancia materna: Las temidas crisis

Si has dado o estás dando pecho a tu bebé, seguramente hayas pasado por estos “baches” en la lactancia, períodos en los que el bebé mama nervioso, pide más a menudo de lo que solía hacer, se enfada al pecho…. A las mamás que no han sido informadas de estas fases, lo primero que les viene a la cabeza es ¿me estoy quedando sin leche? o ¿mi leche no le llena?, y es probable que comiencen a introducir biberones.

Si has llegado hasta aquí porqué estás en esa situación y andabas en busca de averiguar lo que le ocurre a tu bebé, te diré que estés tranquila y no te preocupes, es algo normal.

Los bebés pasan crisis de lactancia, también llamadas crisis de crecimiento, quizá con este último término se entiende mejor porqué es eso, simplemente está creciendo y necesita más leche.

En bebés alimentados con biberón no suelen ser tan acentuadas como en los que toman leche materna. Un día se acaba el biberón y llora como pidiendo más y la mamá (o el papá), le da más. Cuando ocurre lo mismo en varias tomas, la mamá aumenta la cantidad de leche y problema resuelto.

En cambio, en los bebés de teta, no podemos aumentar la cantidad de leche que producimos. Pero sabemos, y el bebé también lo sabe, que la producción va asociada a la demanda. A más succión, más producción. Y eso es lo que hace el bebé: pide mamar más seguido, alarga las tomas, se cabrea porqué quiere que salga más leche… porqué la producción tarda un poquito en regularse. A veces un par de días y otras una semana o hasta más.

Si sabes esto, te quedas tranquila porqué sabes que es cosa de unos días y que todo está bien.

Es importante que si deseas mantener la lactancia materna, no le des al bebé biberón con leche de fórmula, porqué serán tomas y estimulación perdidas. Si ves que, por lo que sea, no puedes seguir el ritmo de demanda del bebé, es mejor que uses un sacaleches para seguir estimulando la producción.

Durante el primer año de vida, el bebé pasa por varias crisis de lactancia o de crecimiento.

La primera suele ser alrededor de los 20 días de vida del bebé. En este momento los bebés suelen ser bastante regulares: comen, duermen, comen, duermen… en ciclos más o menos regulares. De repente un día, el bebé quiere mamar prácticamente todo el rato, o se duerme y a los 30 minutos vuelve a pedir y llora con mucha fuerza si no tiene el pecho en la boca. Incluso puede llegar a regurgitar bastante pero quiere seguir mamando.

Como ahora ya sabes que está estimulando la producción, no debes alarmarte, en unos días se regulará y volverá a mamar con normalidad. Seguir leyendo

Lactancia materna ¿cuándo y por qué usar el sacaleches?

Si leíste el post sobre mi primera lactancia, ya sabrás que no entramos con muy buen pie y que tuve que recurrir al sacaleches, en la lactancia del segundo también lo usé alguna vez puntual. En cambio en la tercera lactancia no lo necesité y esta vez, por el momento solamente lo usé un poquito el día que me subió la leche para aliviar un poco.

Hoy te quiero hablar sobre el uso del sacaleches, porqué es un aparato que puede salvar muchas lactancias y/o permitir prolongar su duración.

Lo primero que debes saber es que hay varios tipos de sacaleches:

  • Sacaleches manual: Son los más económicos y se recomiendan en el caso de tener que usarlos de manera puntual o una vez al día. Al ser manuales, hay que hacer movimientos repetitivos con la mano sobre la palanca y puede resultar cansado.
  • Extractor de leche eléctrico simple: Es útil si necesitas hacer varias extracciones pero no necesitas almacenar grandes cantidades de leche. Es más rápido que un sacaleches manual (20-30 minutos) y se asemeja al patrón de succión del bebé.
  • Extractor de leche eléctrico doble: En el caso de tener que almacenar más leche (bebés prematuros, partos múltiples, jornada laboral completa…) se aconseja el uso de este tipo de sacaleches ya que extrae de los dos pechos a la vez, con lo que obtienes más cantidad en menos tiempo.
  • Sacaleches tipo pera: Su función es la de descongestionar el pecho, no la de extraer leche. Se usan cuando el bebé no puede agarrarse al pecho cuando está muy duro por la subida de la leche, o para estimular el reflejo de eyección.
¿cuándo y por qué usar el sacaleches?

El uso sacaleches tiene muchas ventajas y hay situaciones, como en mi caso con el mayor, en las que se hace indispensable.

En el caso de niños prematuros o enfermos, que no tienen una succión eficaz o deben alimentarse con sonda, el sacaleches es esencial para poder optar a la lactancia materna. Sabemos que la producción va ligada a la succión, pero si el bebé no puede mamar, debemos usar el sacaleches para mantener el estímulo.

El sacaleches nos ayudará a aliviar la ingurgitación (acumulación de leche en el pecho), nos permite extraer la leche para suministrarla al bebé con jeringa, biberón o sonda. Si todavía no puede ser alimentado con leche, podemos almacenarla para más adelante. También mantendremos la producción para cuando el bebé pueda tomarla directamente del pecho.

Un extractor  de leche también es necesario en bebés con malformaciones en la boca o en el paladar, como puede ser el frenillo o el labio leporino. Como en el caso anterior, podemos usar el sacaleches para mantener la producción hasta que el problema se solucione y almacenar la leche o dársela al bebé.

Hay enfermedades en las que la madre debe tomar medicación no compatible con la lactancia materna. En este caso, es necesario seguir vaciando el pecho para evitar mastitis u otros problemas. Ante la duda de si un medicamento es o no compatible con la lactancia, puedes consultarlo en e-lactancia.org.

Otra ventaja del sacaleches es que permite incorporarnos al mundo laboral sin necesidad de destetar al bebé. Podemos almacenar leche para que la persona encargada de cuidar al bebé, se la de en nuestra ausencia.

Otro uso del sacaleches, es que podemos usarlo para la relactación. A veces la madre, por algún motivo, a dejado de dar el pecho y quiere recuperar la lactancia. Con un uso constante del extractor de leche, se puede lograr el restablecimiento de la lactancia. Incluso en casos de adopción, puede usarse para inducir la lactancia. Seguir leyendo

Mis sujetadores de lactancia

A medida que el embarazo avanza, todas sabemos que nos crecen los pechos y, si tenemos pensado dar al bebé lactancia materna, es buena idea comenzar a utilizar sujetadores de lactancia.

Ayer os enseñé por Instagram los sujetadores que más me gustan y como algunas me comentasteis qué marcas os habían ido bien a vosotras, hoy os quiero hablar de mi experiencia con este tipo de sujetador.

En mi primer embarazo no compré ningún sujetador de lactancia, usé los mios normales todo el embarazo. Tenía previsto comprar unos, pero justo el día que fuimos en su búsqueda, no encontramos ninguno que me convenciese y lo dejamos para otro día. Pero ese día no llegó porqué justo ese día por la tarde me puse de parto.

Como os conté en el post sobre mi experiencia con la primera lactancia, la cosa no fue nada fácil y duró muy poco, así que no llegué a comprarlos.

Con el segundo tampoco los compré en el embarazo, quería esperar a ver como se desarrollaba la lactancia porqué, no nos vamos a engañar, los buenos sujetadores de lactancia son caros y comprar por comprar… como que no.

La lactancia con Adam fue un éxito, se enganchó perfectamente desde el primer momento y ni siquiera recuerdo haber pasado por las famosas crisis de lactancia.

Así que a los días de estar en casa, compré dos o tres (no estoy segura) de la marca Tigex. Escogí estos porqué eran los únicos que había en la tienda del pueblo.

Eran los que veis en la imagen, lisos de color blanco con una especie de puntilla bastante feucha en rosa.

Lo bueno de estos sujetadores es que permitían ajustarlos por los lados, si os fijáis tienen unos “corchetes” para hacerlos más anchos o más estrechos.

No se si a día de hoy se siguen vendiendo, estoy hablando de hace 7 años. Pero de ser así, a pesar de que no eran muy monos, sí eran cómodos. El precio exacto no lo recuerdo pero rondaban los 15 euros.

En el tercer embarazo seguía teniendo los de Tigex pero estaban en España y como no sabía en qué estado estaban ni cuando iba a poder traerlos, compré unos nuevos.

En esta ocasión, opté por los packs de 2 de Primark, que creo que costaban unos 11-12 euros.

Son sujetadores de lactancia sencillos y que con el tiempo pierden la forma, pero para tenerlos de comodín no son mala idea.

A mi me molestaban bastante, se me subían de la espalda y se desajustaban los tirantes. Eso posiblemente, por lo que he averiguado después, debía ser problema de que no elegí la talla correcta. Seguir leyendo

Mi experiencia con la lactancia como madre primeriza

Después de tres niños y a un par de meses de iniciar una nueva lactancia materna, me gustaría contaros mi primera experiencia.

De ello hace ya algún tiempo, en ese entonces yo tenía 22 años y realmente no tenía nada de información sobre lactancia. Asistí a los cursos para embarazadas que daba la matrona, pero tampoco nos dio mucha información sobre el tema.

La llegada de mi primer hijo nos cogió a todos por sorpresa en la semana 37, yo estaba como una rosa y no había nada que hiciese pensar que se iba a adelantar, pero así fue. Si no lo has hecho, puedes leer el relato de su nacimiento aquí.

El parto fue fenomenal, hicimos unas dos horas de piel con piel en el paritorio y ahí iniciamos la lactancia. Según la matrona se cogía bien y realmente no sentía dolor ni molestias.

Durante las 48 horas que estuvimos en el hospital solamente tomó pecho y a la salida únicamente había perdido 160gr, lo cual es normal y era indicativo de que se estaba alimentando bien.

Hasta ahí bien, pero ya en casa empezamos a tener problemas con la lactancia. Las tomas empezaron a hacerse insoportables, el dolor era terrible, temía los pezones tan agrietados que sangraban, el bebé lloraba… y para rematar, empezó a ponerse amarillo. En esos días me había comprado pezoneras para aliviar el dolor y un extractor de leche manual. Ahí cometí el primer error de primeriza, y compré el más barato que había en la tienda (no llegó a 20€) pensando qué todos serían iguales. El dolor que me provocaba era horrible, sin contar lo que cansaba extraer un poquito de leche.

A los seis días de vida, lo llevamos al hospital a urgencias porqué el color amarillo había ido a más y la analítica confirmó lo que ya sospechábamos: tenía la bilirrubina alta.

A esto se le llama ictericia del recién nacido y puede darse por varias razones que os detallaré en otro post. En nuestro caso, según dijo el pediatra de urgencias podía ser porqué no se estaba alimentando bien o porqué al haber nacido antes de tiempo, su hígado estaba inmaduro y no estaba eliminando la bilirrubina correctamente.

Como los valores eran bastante elevados, decidieron ingresarlo. Por desgracia, en el hospital donde había nacido (a dos manzanas de casa de mis suegros) no había sitio y nos derivaron a otro.

Ese hospital estaba más masificado y el trato era muy distante. Lo ingresaron en neonatos para tenerlo bien controlado y ponerlo en tratamiento de fototerapia. Seguir leyendo