Las odiosas comparaciones entre niños

Desde que el Primero llegó al mundo, tengo la impresión de que el entorno tiende a comparar a los niños y muchos padres lo hacen con intención de demostrar al resto que su hijo es el mejor.

Lo que nunca antes había pensado, se convirtió en algo cotidiano. Por ejemplo, en la sala de espera del pediatra los padres comparaban el desarrollo de los niños entre sí: ¿Tu bebé de ya se da la vuelta?, ¿Cuándo aprendió a caminar?, ¿Cuándo exactamente pronunció la primera palabra?… y siempre había quien, con una media sonrisa maléfica, decía lo de “el mio lo hizo antes”.

No me malinterpretes, es agradable e interesante ver lo que otros niños de una edad similar a los nuestros pueden hacer. A mi me gustaba saberlo por verdadero interés y curiosidad, para conocer cual sería, probablemente, el siguiente aprendizaje de mi hijo.

Me sorprendió que el hijo de mi vecina, rápidamente usase una talla más que mi hijo cuando era un mes más pequeño. Pero a diferencia de otros padres, es nunca me importó, porque cada niño es único. Cada niño se desarrolla de acuerdo a su propio plan de construcción: unos aprenden a hablar más temprano y otros más tarde, algunos bebés gatean a los seis meses, otros a los nueve y otros no gatean nunca. Y el marido de mi vecina media un metro ochenta mientras nosotros no somos tan altos. Seguir leyendo

15 de Octubre: Día Internacional de la muerte gestacional y neonatal

Ayer fue 15 de Octubre, el Día Internacional de la muerte gestacional y neonatal, y creo que era el día perfecto para hablar del tema y contarte mi experiencia, pero el día se me complicó y no pude terminar el post.

No suelo hablar del tema, pero sí, yo también formo parte de esta comunidad de padres que hemos perdido un bebé.

Si has estado embarazada, seguro que te sentiste mamá el día que viste el positivo en el test, ya visualizaste a esa lentejita diminuta como un bebé, tu bebé. Y eso es lo que el entorno no entiende, no entienden que te aferres a ese bebé que todavía no está formado.

Mi cuarto embarazo, como todos, fue buscado y llegó a la primera cuando Anuar tenía 8 meses. Esta vez decidí cambiar de ginecólogo porqué el mío está tan saturado que pasas horas en la sala de espera. Pero no fue una buena idea, no he visto persona más desagradable en mi vida.

El día de la visita, estaba de casi 7 semanas y había manchado un poco, por lo que me hizo una eco y me dijo: “aquí no hay nada, el embarazo son imaginaciones tuyas“. ¡Imagina como me quedé! Le dije que me había hecho varios test y todos daban positivo; y volvió a sorprenderme: “estarían defectuosos”. Me hicieron una beta y tenía que llamar al día siguiente para ver el resultado. Evidentemente me fui muy triste porqué no entendía nada, pensaba que lo había perdido y a la vez estaba cabreada por lo borde que fue. De la beta no tuve noticias, llamé y me dijeron que el resultado tardaría una semana ¿desde cuándo una beta tarda una semana?. En fin, que ya no volví por allí.

Pedí cita con mi ginecólogo de siempre y por suerte me la dieron a los dos días, un miércoles. Le comenté lo ocurrido y decidió ver que pasaba. Me hizo una eco y… ¡ahí estaba mi bebé! Todo estaba perfectamente y su corazoncito latía con fuerza. No había de qué preocuparse.

Pero esa felicidad duró poco. El viernes comencé a manchar un poquito otra vez, como no tenía dolor ni ninguna molestia, esperé a ver si paraba. No paró y el sábado empezó a ir a más, ya era sangre roja y con coágulos. Ahí ya vi claro lo que estaba pasando y fui a urgencias.

Tuve que ir sola, pues no teníamos con quien dejar a los niños. Recuerdo ir en el tren mirando por la ventana pero realmente no veía nada, mi cabeza no estaba allí.

En el hospital no había nadie y me atendieron enseguida. La doctora pronto confirmó lo que yo ya sabía, el bebé ya no estaba. Me hicieron una analítica y me propusieron quedarme ingresada, pero preferí irme a casa. Me dijo que si tenía dolor o fiebre volviese y si no, que el lunes fuese con mi ginecólogo. Seguir leyendo

Mis sujetadores de lactancia

A medida que el embarazo avanza, todas sabemos que nos crecen los pechos y, si tenemos pensado dar al bebé lactancia materna, es buena idea comenzar a utilizar sujetadores de lactancia.

Ayer os enseñé por Instagram los sujetadores que más me gustan y como algunas me comentasteis qué marcas os habían ido bien a vosotras, hoy os quiero hablar de mi experiencia con este tipo de sujetador.

En mi primer embarazo no compré ningún sujetador de lactancia, usé los mios normales todo el embarazo. Tenía previsto comprar unos, pero justo el día que fuimos en su búsqueda, no encontramos ninguno que me convenciese y lo dejamos para otro día. Pero ese día no llegó porqué justo ese día por la tarde me puse de parto.

Como os conté en el post sobre mi experiencia con la primera lactancia, la cosa no fue nada fácil y duró muy poco, así que no llegué a comprarlos.

Con el segundo tampoco los compré en el embarazo, quería esperar a ver como se desarrollaba la lactancia porqué, no nos vamos a engañar, los buenos sujetadores de lactancia son caros y comprar por comprar… como que no.

La lactancia con Adam fue un éxito, se enganchó perfectamente desde el primer momento y ni siquiera recuerdo haber pasado por las famosas crisis de lactancia.

Así que a los días de estar en casa, compré dos o tres (no estoy segura) de la marca Tigex. Escogí estos porqué eran los únicos que había en la tienda del pueblo.

Eran los que veis en la imagen, lisos de color blanco con una especie de puntilla bastante feucha en rosa.

Lo bueno de estos sujetadores es que permitían ajustarlos por los lados, si os fijáis tienen unos “corchetes” para hacerlos más anchos o más estrechos.

No se si a día de hoy se siguen vendiendo, estoy hablando de hace 7 años. Pero de ser así, a pesar de que no eran muy monos, sí eran cómodos. El precio exacto no lo recuerdo pero rondaban los 15 euros.

En el tercer embarazo seguía teniendo los de Tigex pero estaban en España y como no sabía en qué estado estaban ni cuando iba a poder traerlos, compré unos nuevos.

En esta ocasión, opté por los packs de 2 de Primark, que creo que costaban unos 11-12 euros.

Son sujetadores de lactancia sencillos y que con el tiempo pierden la forma, pero para tenerlos de comodín no son mala idea.

A mi me molestaban bastante, se me subían de la espalda y se desajustaban los tirantes. Eso posiblemente, por lo que he averiguado después, debía ser problema de que no elegí la talla correcta. Seguir leyendo

El alivio del dolor durante la dilatación

El parto puede desencadenarse espontáneamente de dos formas distintas. Una de ellas es por la rotura o fisura de la bolsa de líquido amniótico (comúnmente denominado romper aguas, romper fuente…) y la otra por el desencadenamiento de las contracciones.

En ambos casos, el proceso seguirá de la misma manera: deberás pasar por la fase de dilatación que va acompañada de contracciones. Estas contracciones suelen empezar siendo muy suaves y espaciadas y a medida que el parto avanza se van intensificando y son cada vez más cercanas unas de otras y más duraderas.

Tanto si estás pensando en un parto natural como si tu intención es ponerte la epidural, te conviene saber como sobrellevar el dolor. Si vas a optar por la epidural, debes saber que no te la van a poner enseguida que llegues (a menos que ya el parto esté avanzado). Suelen esperar a qué tengas un mínimo de 3-4 centímetros de dilatación para que la anestesia no frene el proceso.

Las contracciones son distintas en cada mujer y en cada parto, también influye el umbral del dolor de cada mujer. Hay mujeres que notan mucho dolor desde el principio y otras que no notan dolor o no lo notan casi hasta el final (como me ocurrió a mi en el tercer parto).

El tiempo de dilatación también es diferente en cada ocasión. Hay mujeres que dilatan muy deprisa y otras que pueden estar muchas horas ¡hasta un día entero! Por eso es importante aprender a manejar el dolor para que el miedo y los nervios no te invadan y afecten de forma negativa.

Muchas mujeres, cuando hablan del parto, comentan que le tienen miedo al dolor. Justamente es ese miedo el que va a hacer que el parto duela. El miedo es un sentimiento desagradable que  viene provocado por la percepción de un peligro o riesgo, sea real o supuesto. Ese sentimiento de miedo, lo que hace es activar la producción de adrenalina y, como consecuencia, inhibe la producción de oxitocina, lo que puede hacer bajar la intensidad y efectividad de las contracciones prolongando la duración del parto.

Para vencer a ese miedo debes saber como funciona el proceso de parto a nivel fisiológico, como conocer físicamente el hospital al que vayas a ir, los protocolos, la manera de proceder del personal, etc. porqué va a contribuir muy favorablemente en la disminución de ese miedo.

Dicho esto, y sabiendo que el proceso de dilatación puede durar bastante, te voy a recomendar algunas posturas que te ayudarán a apaciguar ese dolor durante esta fase. Seguir leyendo

Embarazo en Alemania: Cuarta visita

La cuarta visita médica se realiza entre las semanas 19 y 22 del embarazo y es de las más importantes. Es en esta visita en la que nos realizan la ecografía morfológica.

Como en cada control, antes de pasar a la consulta del ginecólogo, nos hacen un análisis de orina, nos pesan y nos toman la tensión. En esta ocasión, además me tocaba la analítica de sangre del segundo trimestre.

En Alemania, hay dos modalidades de ecografía morfológica, la básica y la avanzada.

La primera es gratuita y, en teoría, se trata de una ecografía sencilla rutinaria. El doctor, como en el resto de ecografías, medirá al bebé, comprobará el latido cardíaco y  flujo sanguíneo del cordón y la posición de la placenta. Digo en teoría, porqué depende de cada ginecólogo que se extienda más o menos en esta ecografía, al igual que ocurre con si solamente se limita a las tres ecografías que pauta el protocolo o os hace más.

La avanzada es mucho más extensa, acostumbran a estar cerca de una hora y es de pago. En esta ecografía se comprueba que el corazón esté bien formado, tenga el tamaño correcto y funcione rítmicamente. Del mismo modo, el doctor mirará que la forma de la cabecita del bebé sea correcta y revisará el cerebro. También hará énfasis en la observación del estómago y de la vejiga urinaria, así como en el desarrollo del cuello, la espalda (columna) y la pared abdominal. Es habitual que también te hagan una ecografía en 3 o 4D, en la que verás perfectamente los rasgos de tu bebé.

Hay ginecólogos que no realizan la ecografía morfológica avanzada en su consulta y te derivan a un centro especializado.

Debido a que yo he optado por la básica, el coste de la avanzada no lo tengo claro. Según he leído en internet, cuesta unos 150€ pero es reembolsable por algunas Krankenkasse [seguros de salud]. Seguir leyendo

Los terrores nocturnos

Hace cerca de un mes que el Tercero se está destetando paulatinamente. Con un nuevo embarazo, la producción de leche baja y es habitual que muchos niños vayan perdiendo el interés en mamar. Él sigue pidiendo, pero mama unos minutos y ya está. A raíz de esta reducción de tomas, ha empezado a dormir toda la noche del tirón.

Hasta ahí fenomenal, porqué él lleva bien el destete y yo puedo descansar mejor, pero a nuestras noches se han autoinvitado los terrores nocturnos.

Los terrores nocturnos suelen confundirse con pesadillas, de hecho la primera noche pensé que estaba soñando. Pero al ver que el resto de noches seguía el mismo patrón, vi que no era así.

En una pesadilla, el niño se despierta asustado y recuerda perfectamente lo que estaba soñando. Lo cual provoca que le cueste volver a dormirse por miedo a que se repita. Todos hemos tenido pesadillas y sabemos lo mal que se pasa.

En cambio, en los terrores nocturnos, el niño se pone a gritar de repente, a dar manotazos o patadas muy nervioso. Puede que tenga los ojos abiertos pero sigue dormido (parece que mire al vacío y da hasta miedito), el ritmo cardíaco se acelera y puede que le entren sudores e incluso se levante y corra por la casa.

Suelen aparecer en las primeras horas de sueño, en la fase no REM y pueden durar entre 5 y 15 minutos. Después el niño sigue durmiendo como si nada y al día siguiente no lo recuerda.

No se sabe muy bien la causa, pero se dice que es porqué el niño todavía no sabe cambiar de la fase profunda del sueño (no REM) a la más superficial (REM). El paso de una fase a otra suele hacerse con suavidad pero a veces por inmadurez del sistema nervioso central ocurre de esta forma.

Es un momento de mucha angustia para los padres ya que no puedes hacer nada para calmarlo pues el niño ni te ve ni te escucha.

Es importante no despertar al niño ni agarrarlo, simplemente debemos procurar que no se de algún golpe con algo y se haga daño.

Para evitarlos, aconsejan seguir una rutina de sueño. Hay que evitar que tenga demasiados estímulos antes de dormirse o podemos dejar el momento del baño para justo antes de acostarse. Seguir leyendo

Embarazo en Alemania: Tercera visita

Ayer tuve la tercera visita de control del embarazo, esta cita suele ser sobre la semana 16. Como ya comenté en la entrada de la primera visita, en Alemania se hacen controles cada 4 semanas.

Iba con muchos nervios, casi no había podido pegar ojo por la noche, y es que en esta visita probablemente os digan el sexo del bebé.

Al estar ya en el segundo trimestre, esperaba que me hiciesen la correspondiente analítica, pero resulta que es en la siguiente cita (sobre las 20 semanas).  Así que solamente me pesaron,  me tomaron la tensión y me hicieron la prueba de orina para ver posibles infecciones.

En la ecografía, el doctor midió al bebé, comprobó el latido cardíaco y el flujo sanguíneo del cordón. Revisó que la placenta estuviese bien posicionada y que la cantidad de líquido fuese correcta.

Fue una visita muy corta, pero salí muy contenta porqué ya sabemos el sexo de Bebé 4 ¡Es una niña! La princesa de la casa está de camino. Pos si no lo has leído, en este post os cuento como intentamos concebir una niña.

Como ya tenía previsto, salí de la consulta directa a comprar las primeras cositas de color rosa.

  • Conjunto Body, leggins y diadema: 7€ Primark
  • Chaquetitas: 6€ Primark

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