Consejos para ahorrar en la vida cotidiana: Luz, agua y gas

¿Cuánto dinero gastas realmente en cosas que no tienes  en cuenta o en las que ni siquiera piensas? ¿Dónde hay un ahorro potencial? Hoy te traigo varios consejos simples para ahorrar dinero en la vida diaria que relajará tu presupuesto y tus nervios.

Ahorro en el consumo de luz, agua y gas

Ahorrar dinero en la vida diaria es, a menudo, una cuestión de cambiar hábitos. En todas las habitaciones hay algunas cosillas que podemos hacer para ahorrar agua y electricidad.

Recoger agua fría

El agua es uno de los recursos más caros de Alemania, así que vale la pena tener en cuenta algunos aspectos. ¿Tienes que esperar mucho tiempo para que salga el agua caliente? Puedes aprovechar ese agua fría para llenar un cubo para fregar o regar las plantas.

¿Te pasa como a mi que te impacientas esperando a que el agua de la olla hierba para añadir la pasta? Prueba esta alternativa más rápida con la que no solo irás más deprisa, si no que además ahorrarás electricidad o gas (según tu tipo de cocina): Llena la olla directamente con agua caliente o calienta el agua en el hervidor eléctrico. Con este pequeño truco puedes ahorrar hasta un 40% de electricidad y – importante cuando los niños tienen hambre – muchas demandas persistentes.

Usar bombillas de bajo consumo

En todas las habitaciones en las que se necesite luz durante un período de tiempo más largo, vale la pena utilizar bombillas de bajo consumo. Aunque son un poco más caros a la hora de comprarlas, tienen una vida útil entre 8 y 10 veces más larga y ahorran alrededor de 8 euros por bombilla en costes de electricidad al año. En lugares en los que necesitas encender la luz por poco tiempo, como despensa, sótanos… puedes poner bombillas LED rápidas porqué las bombillas de bajo consumo tienen la característica que tardan un poco en alumbrar con buena intensidad.

Cacerolas y tapas a juego

Como dice el refrán,  a cada olla, su cobertera (o algo así). Si al cocinar siempre usas la tapa adecuada,  ahorrarás hasta un 20% de energía en comparación con una olla abierta. Lo mismo se aplica a una sartén. Sólo una pequeña diferencia de medio centímetro en el tamaño de la tapa hace que ese 20% de evapore

Electrodomésticos de bajo consumo

Los dispositivos que generan calor o frío, es decir, neveras, congeladores, calefactores, ventiladores, etc., suelen consumir la mayor parte de la electricidad. Si no pertenecen al menos a la clase de eficiencia A+ de la UE, son los auténticos devoradores de energía que reducen innecesariamente el presupuesto de su hogar. Puedes usar un medidor de potencia para comprobar el consumo de energía. Si tu dispositivo consume más de 0,94 kWh al día, vale la pena comprar uno nuevo inmediatamente. Un nevera vieja consume cerca de 400 kWh/año, en cambio una nuevo sólo cerca de 160 kWh/año.

Ojo con el apagado en espera

El apagado en espera (ese que queda la lucecita roja) de los aparatos eléctricos  y de los dispositivos multimedia puede ahorrar electricidad, pero es tentador no apagarlos del todo. Asegúrate de que el consumo de energía en el modo de espera no sea superior a 1 vatio, por ejemplo en un televisor y no superior a 0,5-1 vatio en un reproductor de DVD. Además, muchos aparatos a menudo consumen electricidad aunque estén “apagados”. Con una regleta de conectores conmutable para todos los dispositivos, puedes desactivarlos todos en un clic.

Elegir bien el programa de la lavadora

¿Eres de las que pone la lavadora al máximo de grados para garantizar la desinfección? Hoy en día, los requisitos básicos de higiene se cumplen incluso con un lavado a 60 grados. Así que no hace falta ponerla al máximo. De esta manera, el lavado es más respetuoso con el medio ambiente, ahorras costes de electricidad y la ropa también se limpia.

Y si tienes que renovar la lavadora, compra una que tenga control de peso. Así ajusta el agua y durada del ciclo a la cantidad de ropa.

Primero caliente, luego fría

Cuando vayas a ducharte y necesites regular la temperatura del agua abre primero solo el agua caliente y, cuando queme, abre la fría hasta que consigas la temperatura deseada. Porqué cuanto mayor es la cantidad de agua fría, más tiempo se tarda en obtener agua caliente, por lo que desperdiciamos más agua y energia.  Aunque lo ideal sería tener un regulador de temperatura automático.

Y hasta aquí la primera entrega de mis tips ahorrativos, la próxima semana te contaré como ahorrar en la compra 🙂

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