El reciclaje de botellas en Alemania: Pfand

Si vienes de vacaciones a mi casa, no se te ocurra hacer lo típico de aplastar la lata de cola vacía o la botella de plástico porqué mi reacción puede ser desagradable, hoy te cuento el porqué.

¿Recuerdas aquellos tiempos en los que se devolvían las botellas de cristal al supermercado? Yo era pequeña, pero recuerdo de haber ido alguna vez con mi abuelo a llevar botellas.

Pues en Alemania el tema del reciclaje con las botellas y latas es similar. Cuando compras un refresco, zumo, agua… si la botella o lata tiene este símbolo en la etiqueta, al pasar por caja te cobrarán un impuesto llamado Pfand.

Símbolo del Pfand

El impuesto suele ser de 0.25€, aunque hay algunas botellas o latas que tienen 0.15€. Las de cristal, sinceramente no tengo ni idea de cuanto es, creo que es 0.10€ o 0.15€ pero no estoy segura porqué no hemos comprado nada en botella de cristal.

En los estantes del supermercado, el precio que marca es sin Pfand. Así que si ves el dibujito, deberás tener en cuenta que en la caja te lo cobrarán. Más de un turista ha ido con el importe exacto y se ha llevado la sorpresa al ir a pagar.

Así que el coste de la compra puede subir bastante si compras muchas botellas y latas. Por ejemplo, por un pack de 6 botellas de agua, pagas 1,50€ de Pfand, casi lo mismo que cuesta el agua.

Pero no te escandalices ¡que te lo devuelven! El próximo día que vayas a la compra, has de llevarte todas las botellas y latas para devolverlas y recuperar el importe del impuesto.

En las entradas de los supermercados hay unas máquinas como estas donde se devuelven las botellas.

Máquinas para la devolución de las botellas en Alemania

En el agujero de arriba se meten las botellas de una en una, la máquina les da vueltas y si tiene Pfand se la traga. A veces hay algunas botellas sin el dibujo que si tienen Pfand pero lo pone en pequeñito y a penas se ve.

Así que yo las meto todas (excepto las que ya se de otras veces que no) y si no tiene, la máquina te devuelve la botella y la tiras.

En la apertura de la parte de abajo hay una cinta que es para meter las cajas de botellas. En Alemania es sabido que se consume mucha cerveza, pero a parte de eso, la gente suele comprar los refrescos, zumos… en cajas de 12, 24 unidades. Trabajan mucho y cuabto menos tengan que ir al super, mejor. Hay cajas con surtidos de refrescos, por ejemplo dos limonadas, dos naranjadas, dos colas, dos de agua con gas… y sale más a cuenta comprar la caja entera que las botellas por separado.

Una vez has devuelto todas las botellas a la máquina, le das al botón verde y la máquina saca un ticket con el importe. Este ticket lo puedes usar para que te lo descuenten de la próxima compra o, si lo prefieres, te lo dan en efectivo.

Ticket de la devolución de las botellas

Las botellas no hay que devolverlas obligatoriamente en la misma tienda donde se compran, puedes devolverlas en cualquier supermercado.

Está claro que esta forma de reciclaje funciona, porqué nadie quiere perder ese dinero que ha pagado antes. No solo se reducen los residuos, si no que además las calles están limpias.

Aquí, después de un botellón, ¡no queda ni una botella por el suelo! Si no se la llevan los de la fiesta, ya pasará alguien que las recoja.

Es habitual ver gente sin techo buscando botellas en las papeleras, incluso en las que hay dentro de los vagones de tren y metro. Pero no solo lo hacen ellos, cualquiera que vaya por la calle y vea una botella, la recoge, da igual que vaya con traje y corbata, se la lleva. ¡Menuda alegría da encontrarse una lata o botella por la calle!

A parte, claro está, que el estado también gana dinero con el Pfand porqué no todas las botellas se devuelven. Los turistas no suelen devolverlas, porqué no saben como hacerlo o simplemente porqué no les apetece. Otras veces, si guardas la botella o lata sin mucho cuidado o por mucho tiempo, es posible que el código de barras se deteriore y la máquina no la acepte. O simplemente, guardas el ticket para la próxima compra y se te pierde o como es impresión térmica, con el tiempo se borre.

A modo de curiosidad, hay un señor que se dedicó a buscar botellas y latas, se iba a las macrofiestas y festivales de música a recoger las botellas del suelo y con el dinero que consiguió, ¡se hizo una casa!

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