Cuarto embarazo: Sexta y séptima visita (29 y 31 semanas)

Sí, lo se… hace mucho que no actualizaba esta sección… pero la visita de las 29 semanas fue muy simple, así que preferí unirla con la siguiente.

En Alemania, a partir de aproximadamente la semana 29, comienzan a visitarte cada dos semanas.

Como en las anteriores visitas, te realizan un análisis de orina, controlan de peso y la tensión y el ginecólogo te hace una ecografía. En la ecografía, como siempre, miden al bebé, comprueban el ritmo cardíaco, el flujo sanguíneo del cordón y la placenta. En la última visita, también me hicieron la analítica de sangre del tercer trimestre.

La novedad a partir de ahora, es el control en monitores, también conocido como correas (en alemán CTG).

En cada visita, estarás unos veinte minutos en monitores para registrar el ritmo cardíaco del bebé y la actividad uterina.

¿En qué consiste la monitorización?

Para llevar a cabo el registro, la embarazada se coloca tumbada o semi tumbada en una camilla y se le colocan unas correas elásticas alrededor de la tripa con dos dispositivos. Un transductor ultrasónico que controla el latido fetal y un sensor de presión que detecta la actividad uterina, es decir, las contracciones. Estos dispositivos están conectados a un aparato que dibuja el resultado del registro en un papel para su posterior evaluación. Además puedes ver los valores de los latidos del bebé y la intensidad de las contracciones en una pantallita.

Es un control indoloro para la mamá e inofensivo para el bebé. Lo que sí puede dolerte es la espalda y huesos varios por estar tanto rato en la misma posición sin poder acomodarte bien.

¿Qué se puede detectar con la monitorización?

Con  la gráfica, el doctor puede observar si hay variaciones importantes en el ritmo cardíaco del bebé. La frecuencia normal suele ser de entre 120 y 160 latidos por minuto. Si durante un período de unos diez minutos se detectase un ritmo superior a 160 pulsaciones, el bebé estaría sufriendo taquicardia. Por el contrario, si los valores fuesen inferiores a 110 pulsaciones por minuto, estaríamos hablando de bradicardia.

Es normal que haya fluctuaciones tanto a la alza como a la baja debido a los propios movimientos del bebé, pero si estos no se alargan más de 15 segundos y la variación es de entre 5 y 15 pulsaciones por minuto, no hay que preocuparse.

Mediante la monitorización también se puede observar como afectan las contracciones al bebé.

Lo común es que durante la contracción la frecuencia cardíaca del bebé baje. Esto es debido a que durante la contracción llega menos sangre de la placenta al bebé y menos oxigenación. Si el bebé tarda demasiado en recuperar el ritmo cardíaco, probablemente sea porqué no está recibiendo suficiente oxigeno.

¿cuándo realizar la monitorización?

En España creo que no se realiza monitorización hasta la semana 39 o 40. No estoy segura porqué como mis niños se adelantaron, con ninguno llegué a la cita.

En Alemania, como dije antes, se hace sistemáticamente cada dos semanas desde la semana 29 aproximadamente (semana 25 si es un embarazo de alto riesgo).

Pero también suelen realizarlos bajo estas circunstancias:

  • Si la madre sufre diabetes o diabetes gestacional
  • Si la presión arterial de la madre es alta
  • Si se detecta alguna irregularidad en la ecografía
  • Si hay sangrados durante el embarazo
  • Si la madre sufre infección de orina o vaginal
  • Si la madre acude al médico porqué nota que el bebé se mueve menos
  • Si se entra en trabajo de parto prematuro

También es una de las pruebas estándar que se suelen realizar cuando ingresas de parto. Hay hospitales en los que estás con monitorización constante y otros en los que te la realizan al llegar y según como progrese el parto, te la repiten al cabo de unas horas.

Espero que este post te haya sido de ayuda ¡Hasta la próxima!

 

 

 

 

 

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