El instinto (olvidado) de mamá: Encuentra la india que hay en ti

Estoy sentada en la sala de espera hojeando una revista familiar y los titulares me llaman la atención: “Cómo enseñar a tu hijo a dormir”, “Cómo evitar que tu hijo sea un tirano”, “Qué palabras debe saber tu hijo de 2 años”.

Leo en un foro de mamás: “Dejar que un niño se levante de la mesa es equivalente a una educación antiautoritaria”, “Yo compré un detector para controlar la respiración del bebé”, Y me pregunto: ¿De verdad tengo que comprar una detector para la respiración?.

Pienso en los expertos de la televisión que quieren explicarme algo sobre la educación correcta: “Así es como debes gestionar las rabietas”, “Así es como tu hijo duerme sano y seguro”.

Todos en el mundo parece saber más de mí y de mis hijos que yo misma.

Mi antiguo yo, digamos el de hace 10 años, estaba exactamente en esta espiral agotadora: “¿Lo estoy haciendo bien?” Constantemente pensaba en cómo podría ser mejor y de qué manera lo tenía que hacer para que, cuando mi hijo crezca, se convierta en una persona segura de sí misma, honrada, curiosa y abierta.

Admito que al principio, cuando nació el mayor, sentí una sobrecarga. Una sobrecarga basada en mi repentino “poder sobre un niño” y la inseguridad y responsabilidad que venía con él. ¿Y qué hace una mamá cuando está insegura? Bueno, entonces busqué en Google, leí guías y revistas, vi programas, pregunté, etc. Pero lo que rara vez hacía era confiar en mis propios sentimientos y saber instintivamente cuál sería la decisión correcta para mi hijo y para mí.

Una cosa estaba clara: esta presión hecha por mí misma y la continua inseguridad de preguntarme qué hacer y cómo educar adecuadamente, no podía ser buena ni para mí ni para mi hijo. Luego llegó este punto de inflexión, que me despertó y me hizo recapacitar y que probablemente me dio el empujón para replantearme. Sigue leyendo

Cómo aplicar el método Montessori en casa

María Montessori fue una pedagoga, psicóloga, educadora y maestra que creó una filosofía y un método educativo que es aplicado por millones de personas en todo el mundo.

Esta metodología se basa principalmente en el respeto al niño y en la confianza en sus habilidades. Es decir, se trata de observar al niño y crear el entorno adecuado para que él pueda desarrollar su potencial.

Hay muchas personas que se forman durante mucho tiempo para aplicar este método con los niños. Yo lo descubrí en la carrera de magisterio de la mano de María Canals, una matemática catalana que desarrolló un método de renovación pedagógica siguiendo el método Montessori.

Hoy voy a contarte una serie de actividades que puedes desarrollar en casa para fomentar el aprendizaje y la autonomía de tu hijo según la pedagogía Montsessori.

Rincones de juego

En casa podemos habilitar espacios para que el niño tenga, por ejemplo, una zona de juego con sus juguetes, otra de lectura con cuentos y otra donde pueda manipular y pintar.

Cuando el niño se ponga ha hacer alguna actividad, es importante que le orientemos para que acabe esa actividad y recoja el material antes de comenzar la siguiente. Recalcar que las cosas deben estar al alcance de su mano para que él mismo pueda elegir y gestionarse.

Rincón de juego Montessori

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La guardería o Kindergarten en Alemania

En este post te hablé de la educación primaria en Alemania, y aprovechando que el tercero acaba de comenzar la guardería, hoy vengo a hablarte del Kindergarten.

La traducción de Kinderdarten no es exactamente guardería, sería “jardín de infancia”,  pero así nos entendemos todos.

Al igual que en España, en Alemania la escolarización obligatoria es a los 6 años, pero el 85% de los niños alemanes de entre 3 y 6 años acuden al Kindergarten. Si comparamos la filosofía educativa de las guarderías alemanas, no tiene nada que ver con la etapa de educación infantil (3-6 años) de España.

Sobre el papel, todos los niños de 3 a 6 años tienen derecho a una plaza en una guardería pública. Pero en muchas ciudades la realidad es otra y cuesta muchísimo encontrar una plaza por lo que las familias tienen que recurrir a las guarderías privadas (carísimas) o las Tagesmutter que son las madres de día. Por suerte no es el caso de nuestro pueblo, nosotros pudimos elegir el Kindergarten tanto con el segundo como con el tercero.

Te estarás preguntando que ocurre con los niños de menos de 3 años y como lo hacen los padres que trabajan. Recordando este post antiguo en el que te conté que la excedencia por maternidad/paternidad (pagada) dura 12 meses y  puedes alargarla hasta los 3 años jugando con las reducciones de jornada de ambos progenitores. Por lo que lo normal es que el primer año, los niños estén en casa con alguno de los padres y después, si es necesario, pueden acudir a la KinderKrippe o “Casa cuna” hasta los tres añitos. Sigue leyendo

El sistema educativo alemán: Educación primaria (Grundschule)

En Alemania, la escolarización obligatoria comienza entre los seis o siete años dependiendo de si han nacido antes o después del mes de julio y del grado de madurez del niño. No como en España que comienzan según el año en el que hayan nacido.

Antes de iniciar la escuela, se hace una evaluación inicial a los niños en las que se tienen en cuenta varios factores. Les hacen un examen médico de vista y oído, pruebas de desarrollo físico (saltar a la pata coja, equilibrio, coordinación…) y de motricidad fina, un test de habla (vocabulario, contar algo de su vida…) para ver si están capacitados para la etapa de primaria.

En nuestro caso, llegamos a Alemania en julio cuando Marwan tenía seis años. Al no saber alemán, no comenzó la educación primaria ese año en septiembre, si no que lo pospusieron para el siguiente curso. Por lo que el inició la educación primaria con siete años a punto de cumplir los ocho (cumple en octubre). Durante el curso en el que tendría que haber comenzado, asistió a la escuela pero iba a un aula a parte, la Vorklasse. Sería un equivalente a las aulas de acogida de España (o al menos de Catalunya). La función de esa aula es que los niños aprendan suficientemente bien el alemán para poder seguir las clases sin problema. Suelen ser aulas con pocos niños (eran nueve) de procedencia extranjera o con algún problema de desarrollo. Por lo que, actualmente,  Marwan va al aula con niños un año menores que él.

Con Adam fue parecido, el ya sabía hablar alemán porqué había estado asistiendo un curso entero a la guardería (Kindergarten) pero nos aconsejaron posponer el inicio a la primaria un curso más para acabar de reforzar el alemán. Adam es del mes de mayo y el debía entrar con seis años, con los niños nacidos en 2010 de enero a julio, y en cambio ha comenzado con los de 2010 pero de agosto a diciembre y los de enero a julio de 2011. Por lo que está con niños de su edad. En su caso no acudió a la Vorklasse, si no que estuvo un curso más en la guardería ya que el idioma se adquiere de una forma más natural que en un aula formal.

La etapa de educación primaria en Alemania, a diferencia que en España, dura cuatro cursos (excepto en Berlín que son seis). Recibe el nombre de Grundschule.

Los niños inician la primaria sin saber leer ni escribir. Como mucho conocen las letras, algunas palabras y los números. Es decir, parten de cero. Es más, se suele recomendar a los padres que no se les enseñe en casa para que luego no se aburran en el aula. Eso le ocurrió a Marwan que ya había cursado infantil y primero de primaria en España.

Las materias más importantes durante esta etapa son el alemán y las matemáticas y se complementan con música, deporte, arte y competencias sociales. A partir del tercer curso, se inician también en el inglés.

El sistema de calificaciones va del 1 al 6, siendo el 1 la mejor nota y el 4 el aprobado. En el primer ciclo (primer y segundo curso) no se les califica con notas, el profesor se reúne con los padres para comentar los progresos oralmente. Sigue leyendo