Cuatro años en Alemania ¿Nos quedamos?

Pues sí, como dice el título, ayer se cumplieron cuatro años de nuestra llegada a tierras germanas y creo que es momento de una valoración.

En este post puedes leer la valoración que hice del primer año, la he releído y aunque mantengo prácticamente todos los pensamientos, ha pasado tiempo suficiente para poder valorar otros aspectos.

El periodo más duro de emigrar, son los dos primeros años, te sientes que no perteneces ni a tu país de origen, ni al nuevo país. Vas un poco sin rumbo, más aún cuando tienes la barrera del idioma.

El idioma ha sido lo que más momentos de frustración y deseos de volver a provocado. No es fácil tener que depender siempre de alguien que te acompañe a citas con los profesores, reuniones del colegio, a hacer trámites con la administración… Por eso, si me estás leyendo porqué te planteas emigrar, el mejor consejo que puedo darte es que aprendas antes el idioma, no que lo domines, pero si que tengas una buena base.

A día de hoy sigo sin hablar alemán, lo entiendo más o menos, pero no se hablarlo. Eso sí, por mi trabajo, se me da mejor leído y escrito que hablado ya que paso el día leyendo y contestando emails y redactando textos. Sigue leyendo

¿Es Alemania amiga de los niños?

Muchas veces en los comentarios de Instagram leo cosas del tipo “Qué suerte que Alemania esté tan equipada para los niños” o “Alemania es un buen lugar para tener niños”, pero aunque en algunos aspectos está a años luz de España, no es oro todo lo que reluce.

Lo primero que nos llamó la atención al llegar fue que aquí los niños hasta 6 años no pagan en ningún transporte publico y que de los 6 a los 14 años pagan la mitad del billete. Lo cual me parece que está muy bien. Por eso seguimos sin coche, todo está muy bien comunicado en transporte publico y es más barato que mantener un coche.

Después descubrimos la infinidad de parques infantiles que hay y lo limpios y bien cuidados que están. Suelen estar vallados o alejados de carreteras y tienen un cartel en el que se indica las horas de uso (normalmente de las 7 a las 20h) , la edad y si hay alguna prohibición (en algunos más pequeños, por ejemplo, no se puede jugar a la pelota).

En el día a día encuentras pequeños detalles que hacen tu vida con niños mucho más cómoda. Yo, por ejemplo, salgo de casa sin pensar en si llevo pañales o toallitas de repuesto, porqué si me encuentro que me he olvidado reponerlas, puedo acudir a algún DM (cadena de droguerías) y se que allí puedo cambiar al bebé porqué tienen todo lo necesario. Sigue leyendo

Me entrevistan para el Blog Mipitufinayyo.com

El mes pasado, Gloria, la autora del blog Mi Pitufina y yo me hizo una entrevista y me hace ilusión trasladarla a mi blog, así que aquí la tenéis:

Mamá española en Alemania: Jennifer

“Las entrevistas a Rafa (Vente p´Alemania, Pepe) y Elisabet (Crónicas Germánicas) me sirvieron para aclimatarme a la nueva vida en Alemania, a perder el miedo a la desconocido, a informarme sobre los trámites a seguir, a pensar en las oportunidades que pueden surgir…

A raíz de esos posts, pensé que sería buena idea adentrarse un poco más y centrarme en lo que puede que sea lo que nos preocupe a todas las que emigramos allá: la vida como mamá en Alemania. Está claro que lo fundamental no depende del país en el que estemos: amor del bueno. Pero luego, el día a día no siempre es fácil. Para intentar que sea algo menos difícil,  inauguramos una nueva sección en blog: Mamás españolas en Alemania. 

La idea es que entre todas podamos ayudarnos, sobre todo en los temas que más nos preocupan a las mamás cuando emigramos: la sanidad y la educación de nuestros peques. 

Y lo hacemos con Jennifer (mama_en_frankfurt, en IG), una catalana (Girona) de 32 años, mamá de tres peques: Marwan cumplirá los 10 años en octubre. Adam acaba de celebrar su séptimo cumpleaños, y Anuar (que nació en Alemania) hará 2 años en unos días. En agosto, dará a luz a su princesa, Aisha. 

En su caso, la llegada al nuevo país no fue por trabajo. En 2014 llegaron de vacaciones, con solo dos maletas y con la idea de quedarse si les gustaba. ¡Y en Alemania siguen!

¿La conocemos mejor?

¿Cómo recuerdas los inicios en Alemania?

Los primeros dos meses fueron estupendos, era como estar de vacaciones permanentes. Era verano y hacíamos muchas actividades con los niños. Como decidimos que nos quedábamos, empezamos a buscar trabajo y vivienda. El trabajo no fue problema, en diez días mi marido estaba contratado, pero el tema de la vivienda se complicó más. Tardamos dos meses y tuvimos que buscar fuera de Frankfurt. A raíz de eso, tuvo que dejar el trabajo ya que hacía turnos y por las noches no había comunicación en transporte público desde nuestro pueblo. Enseguida encontró un nuevo trabajo que resultó ser una estafa en la que varios españoles se vieron afectados. Afortunadamente el estado alemán nos apoyó económicamente un par de meses, en los que aprovechamos para iniciar nuestro negocio.

En cuanto a los niños, al mayor le costó mucho adaptarse al colegio al principio. Se sentía discriminado y muchas veces le pegaban. Aprendió a hablar alemán en unos tres meses y la situación mejoró muchísimo. El mediano tenía cuatro años y estaba en casa con nosotros, no comenzó la guardería hasta el curso siguiente.

Dos temas que preocupan a las que emigramos como mamis son la educación y la sanidad.
  • Desde mi punto de vista como maestra de primaria, la educación aquí no tiene punto de comparación con España. Comentarte que yo empecé a trabajar en España con muchas ganas, había sido mi vocación desde que tengo uso de razón, pero ver el sistema educativo desde dentro me bajó de mi nube. La educación en España está ligada al partido político de turno, lo cual hace que no haya unas bases sólidas ya que cambian las leyes y los métodos educativos a cada poco. Mi desilusión fue tal que dejé la docencia en 2010 y saqué a mi hijo mayor del colegio, en ese entonces todavía cursaba educación infantil.

Estuvimos haciendo escuela en casa hasta que nos vinimos a Alemania y disfrutamos muchísimo ese periodo. En Alemania, la asistencia al colegio es obligatoria, así que no nos quedó otra.

El sistema educativo aquí es muy distinto, los niños comienzan la escuela entre los 6 y los 7 años sin haber aprendido a leer y a escribir en la guardería. El momento en el qué comienzan lo determina la madurez del niño. En nuestro caso, el mayor entró con 6 a punto de cumplir los 7 pero hizo un primer curso de adaptación para aprender el idioma. El mediano, a pesar de haber aprendido el idioma en la guardería, comenzará el curso que viene con 7 años. Decidieron darle un curso más de tiempo en la guardería para que tuviese una base sólida de alemán y no arrastrase carencias.
Esto no lo tienen en cuenta en España, allí todos entran en el año que les toque, estén o no preparados. Muchos niños comienzan educación infantil sin tener los tres años, en muchos caso, teniendo que dejar el pañal repentinamente y madurando forzosamente para adaptarse al grupo. Sigue leyendo

El embarazo en Alemania: Primera visita

Por petición de muchas de vosotras, vuelvo a retomar el tema del embarazo en Alemania. Anteriormente había solo había hablado del parto y de todo lo que le rodea, así que voy a comenzar por el principio del proceso. Quiero aclarar que el seguimiento del embarazo puede cambiar de un ginecólogo a otro o de un seguro de salud a otro. A modo de referencia, yo estoy asegurada en la AOK. Lo que explico es en base a mi experiencia personal.

Si te planteas buscar un embarazo en Alemania, como en cualquier otro país, es recomendable hacerte una revisión ginecológica, en la que además te harán una analítica para ver que todo está en orden. El ginecólogo probablemente te recetará vitaminas prenatales o como mínimo ácido fólico, pues se recomienda empezar a tomarlo durante la búsqueda del bebé.

Una vez consigamos el embarazo y veamos nuestro positivo en el test, es bueno pedir cita  sin esperar demasiado.

En Alemania, como ocurre con cualquier otro médico, puedes acudir al ginecólogo que tu elijas. Si ya lo tienes ,no habrá problema. Pero si todavía no tienes uno y lo buscas, por ejemplo, que hable español, la cosa se complica porqué suelen estar saturados y muchos no aceptan nuevas pacientes. Por eso es bueno tenerlo antes del embarazo para después no ponernos nerviosas si la búsqueda se complica.

Yo tuve suerte y me aceptaron, pero me consta que hace tiempo que mi ginecólogo no coge a nuevas pacientes (a menos que sea una emergencia y les haga la visita de urgencia).

Una vez llegamos a la ansiada primera visita, esta se desarrollará según las semanas de embarazo que tengas.

Por lo general, antes de que te visite el ginecólogo, las enfermeras te harán un test de embarazo para verificar que realmente estás embarazada. Si el resultado es positivo (no se que ocurre si no lo es), te harán una primera analítica de sangre.

En esta analítica miran el grupo sanguíneo y el factor Rh porqué si tu sangre es Rh negativo y la del papá del bebé es Rh positivo, es posible que desarrolles anticuerpos que pondrían en peligro al bebé y deberán administrarte unas inyecciones.
También hacen un recuento de glóbulos rojos para detectar posibles anemias y miran que no tengas Hepatitis B, sífilis o VIH. Creo, aunque no estoy muy segura, que también miran la inmunidad a la rubéola y a la varicela.

A parte, de manera opcional y pagando, miran si has pasado la toxoplasmosis y el citomegalovirus. Este último no lo había escuchado nunca, me dijo el doctor que los síntomas son como de gripe pero puede provocar sordera en el bebé.

Después de esto, te visita el ginecólogo el cual te hará las preguntas de rigor para rellenar tu Mutterpass [cartilla de la embarazada]. Estas incluyen la fecha de la última regla para determinar las semanas de gestación, enfermedades, partos anteriores… También te dará las indicaciones y recomendaciones sobre la alimentación a seguir, cuidados, signos de alerta… Sigue leyendo